martes, 20 de septiembre de 2011

Mariguana transgénica.


La nueva tecnología, que habría sido desarrollada por empresas tabacaleras de los Estados Unidos, transforma la planta a un tamaño dos a tres veces más pequeño de lo normal, de 3 metros a 1.20 ó 1.50 de la nueva especie, y la hace más potente que otros tipos de Cannabis (nombre científico de la planta), proveyéndole resistencia a la acción de productos químicos defoliantes.

Según un estudio de la Coordinación Nacional de la Política de Drogas, con sede en Suecia, los niveles de THC (Tetrahidrocannabinol), el componente psicoactivo más importante del Cannabis, no superaban el 5 % en 1961: actualmente, la cifra está por encima del 20 %, es decir, cinco veces más potente en el presente.

No existen estimaciones precisas sobre la productividad de la especie. Se calcula que genera menos de la mitad de la producción de la cannabis tradicional en kilos por hectárea (3.000 kg./ha.) La ventaja comparativa de esta planta es su ciclo de vida, el cual es mucho menor que el de la Cannabis tradicional. En 90 días (la mitad del tiempo), las flores alcanzan el grado máximo de THC y están listas para la cosecha. Es un triunfo para el tráfico y una pesadilla para el esfuerzo de erradicación, ya que es posible producir hasta 4 cosechas por año, en lugar de las dos tradicionales.

A la Marihuana Transgénica también se la conoce como “mentolada” por los traficantes. Existe un mito que sostiene que la semilla fue desarrollada de modo que la variedad exhalase olor a menta ya en las plantaciones. Mera fantasía ya que no existe el mentol en la naturaleza. El olor a menta proviene de la mezcla de la marihuana con un compuesto entre la zafra y la prensa. Su objetivo es ayudar a disfrazar el fuerte olor agridulce de la hierba.

Cada año se cultivan en los Estados Unidos 56.4 millones de plantas de marihuana al aire libre por un valor de 31.700 millones de dólares, y 11.7 millones de plantas en el interior de las casas por 4.100 millones de dólares, según lo afirmado en 2007 por Jon Gettman, el autor del estudio.

Elavoración de la Marihuana Transgénica:

Las empresas tabacaleras de Estados Unidos, vistas sus enormes pérdidas, ante las crecientes restricciones gubernamentales, habrían volcado sus inversiones a la investigación científica que le permitiera lucrativo negocio de la marihuana transgénica (no patentada aún) a territorio colombiano. Allí, las tabacaleras compran parte de la producción de cannabis a partir de las semillas modificadas genéticamente por ellas mismas.

Por su parte, la agencia antinarcóticos estadunidense (DEA) acepta que la mayor parte de la demanda interna es abastecida por agricultores de California, Tennessee, Kentucky, Hawai, Washington, Massachusetts, North Carolina, Florida, Virginia, Mississippi y Oregón, estados que casualmente eran antes cultivadores de tabaco. Sólo en los cinco primeros estados, la cosecha de marihuana alcanza los 1.000 millones de dólares anuales.

Estados Unidos no elabora estadísticas oficiales públicas sobre la producción y consumo de estupefacientes, pues se niega a incluirse en la lista de los principales productores mundiales que su propio gobierno elabora anualmente, sin embargo, en un informe de los últimos años, la ONU señaló que de las 30,000 toneladas de marihuana que cada año se cultiva en todo el mundo, Estados Unidos consume las 2/3 (dos terceras) partes.

Efectos en el organismo:

Las estadísticas de la fundación josé félix ribas (fundaribas) demuestran que la Marihuana ha sido en Venezuela, una droga portera; es decir abre el camino para el consumo de otras sustancias de mayor poder adictivo como al Cocaína y la Heroína. De manera tradicional, el grueso de la población lo constituyen jóvenes adolescentes masculinos.

La Marihuana Transgénica cambia radicalmente este escenario. No sólo deja de ser una droga portera para pasar a ser más dañina, sino que por su alta concentración de Tetrahidrocannabinol se comporta como un alucinógeno parecido al LSD, produciendo alucinaciones visuales y auditivas.

Por tratarse de una sustancia relativamente nueva, no se dispone de estudios científicos concluyentes. Sin embargo, se estima que por su efecto alucinógeno pueda producir conductas muy similares a la esquizofrenia.

Ante este nuevo escenario, los hospitales psiquiátricos deberán estar atentos a malestares particulares como cuadros psicóticos, por lo que resultará necesario practicar la prueba de descarte de Marihuana en estas situaciones. Asimismo, el síndrome de abstinencia (efectos en el organismo al cese violento del consumo de drogas) será más aparatoso; de difícil manejo.

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